lunes, 17 de noviembre de 2014

Los gatos también ladran




Solía jugar a la psicología inversa,
a observar sin mirar, a besar sin sentir…
También jugaba a adivinar las palabras
de una mirada cobarde, pero transparente.
Tiraba los dados esperando que saliese
un número impar, como de costumbre.
Y, entre juego y juego, me olvidaba
por un momento de lo que es vivir…
Confieso que de vez en cuando hacía
trampa, que me saltaba las reglas
del juego, que me moría por ti.
No obstante, jugaba al despiste,
al disimulo y al no puedo estar así.
Y, entre trampa y trampa, uno se da cuenta
de que juega a ser el perro del hortelano:
que come, que ladra, que vuelve a fingir…
Quizá sea más gata que perra, pues salto
de tejado en tejado, visto de negro
y la noche es mi aliada.
Y que yo no quiero que me quieras
si digo que no te quiero querer.
Y que tampoco quiero que me envíes
tus estúpidos versos en forma de canción.
Y que me falta el aliento si no tengo
todo eso, pero juego a no darte la razón.
Maldito seas, noviembre, que mueves
ficha sin previo aviso, que prolongas
el verano, que retrasas el frío solo para confundir…     
   

sábado, 25 de octubre de 2014

Canción de otoño



Retumban campanas en Soissons,
la ciudad de la remolacha,
y de los rusos blancos en el Havana,
donde nos miramos con picardía.

Resuenan esas viejas canciones
que solemos cantar entre guitarras,
risas y cervezas.
Y cantamos de noche y de día.

Truenan los recuerdos
de una leyenda en la que
los vikingos y los unicornios
se unen en cualquier travesía.


Estallan los latidos
de un río que al alba
rompe a llorar para nadar a contracorriente
y vencer la sequía.


lunes, 22 de septiembre de 2014

La rentrée


 
O cómo rimarte con consonante
mientras septiembre te araña la espalda,
deja sonrisas y airea la falda
de un año que recita en asonante.

O cómo aprender a ser navegante
mientras el mar de color esmeralda
desgasta paredes de una Giralda
tan armoniosa como malsonante. 

O cómo romper olas sin querellas
si ya caminamos ilusionados
hacia un sur isleño que borra huellas.

O cómo enfrentarnos a los pecados
de un verano que cuenta las estrellas
de noches de besos apasionados. 



*O cómo resumir estos últimos meses en forma de soneto. 

domingo, 24 de agosto de 2014

En tu orilla



Esta noche me baño en la orilla
de un mar de olivos
bajo el cielo de Orión.

Esta noche me desnudan las estrellas
y cuento los planetas
que se alinean en tu constelación.

Esta noche me canta Catalina
mientras se funden las miradas
al ritmo del saxofón.

Esta noche me baila una brisa
salada con sabor a sur
mientras nos sumergimos en otra dimensión.

Esta noche me calas hondo
desviando mi órbita
a un espacio infinito llamado Ilusión.    


jueves, 10 de julio de 2014

Jamón con pimienta



Puedo escribir versos salpimentados
con un toque de mermelada
mientras me acurruco en tu pecho
cualquier noche estrellada.

Puedo cazar tus mariposas al vuelo
a la orilla de la chimenea
mientras me miras con tu sonrisa pícara
cualquier noche apasionada.

Puedo robarte las horas
en el colchón de las miradas infinitas
mientras mi aroma te embriaga
cualquier noche hechizada.

Puedo cantarle a la luna
y erizarte la piel con elegancia
mientras brindamos por un futuro incierto
cualquier noche sofisticada.

Puedo confesarte mis pecados
de terraza en terraza
mientras jugamos a navegar sin rumbo fijo
cualquier noche acompasada. 



*A ti, por ser mi tentempié de día y de noche. A ti, Madrid, por ser mucho más que una noche cualquiera de accidentes afortunados.

domingo, 29 de junio de 2014

Viajeros al tren


 
El corazón no entiende de cercanías
ni de lejanías.
Pero sí entiende de miradas cruzadas
a cualquier hora en Nuevos Ministerios.

Los pies solo entienden de prisas
en la estación de Chamartín,
de trasbordos en Atocha,
o de horas muertas en Aranjuez.

Las pulsaciones se aceleran contigo
–y a veces sin ti–
cuando deshojamos Las Margaritas
de un mayo sin parada.

Las voces gritan a los Cuatro Vientos
quebrando el recuerdo 
de un Doce de Octubre
que a veces conduce a esa calle llamada Melancolía.



*Escrito para el certamen de Renfe de 2014

jueves, 8 de mayo de 2014

El mejor disfraz


 

La estación de Farhampton se inunda

de nostalgia con la llegada de la primavera,

pero recoge sonrisas y las siembra
en los campos de amapolas.

Amapolas que tiñen de carmín
los labios de la mujer de aquel paraguas
que un día se perdió a medianoche
en mitad de la nada.

Nada sabe a miel
si disfrazas las palabras más agrias
y las traduces en mi piel
en forma de besos transeúntes.

Transeúntes que cruzan miradas
disfrazadas de historias salpimentadas
en los trasbordos inhóspitos
de aquella ciudad.

Ciudad acompasada que baila
de sol a sol con las suelas desgastadas
y sin billete hasta que llegue el tren
en la estación de Farhampton. 



*Dedicado a aquellos viajeros que siguen en busca del paraguas amarillo.