sábado, 4 de abril de 2015

Babel




 Y es que me enredas,
me perturbas,
me hipnotizas,
me desestabilizas.

Dices que soy como
uno de tus cigarrillos:
peligrosa, adictiva e ígnea.

Entorpeces mis cinco sentidos:
saboreo alelada mientras huelo de reojo tu mirada.

Me bailas con una copa de vino rosado
y brindamos a ritmo de luna menguante.

Pasas horas de enigma en enigma
intentando descifrar esa casilla del crucigrama.

Alteras el compás de mis latidos,
y aleteas hasta una orilla donde una vez
desnudamos las palabras.

Y es que me confundes, abril,
me transformas,
me seduces,
me envenenas. 
 

domingo, 8 de marzo de 2015

El tiempo entre liras




Buscamos cualquier excusa para perdernos
entre la multitud del gran bazar,
del aeropuerto de Charles de Gaulle
o del pasillo estrecho y sinuoso de aquel bar.

Buscamos cualquier excusa para viajar
entre pasajeros halagüeños,
pasaportes raídos
o equipajes con sobrepeso.

Buscamos cualquier excusa para cumplir con el protocolo
entre mensajes en clave,
pecados cubiertos con velo
o tazas a punto de enfriarse.

Buscamos cualquier excusa para apagar la sed
entre copa y copa,
cambio de divisas
o de boca en boca.

Buscamos cualquier excusa para culpar a la noche
entre oídos camelados,
perfumes baratos
o corazones malaventurados.

Buscamos cualquier excusa para reencontrarnos
entre miradas intensas y confundidas,
comisuras desgastadas
o palabras mal traducidas. 


domingo, 8 de febrero de 2015

Cocteléame




Ay, Manhattan, que te comes
la gran manzana con tus aires
de chulería, que te crees  Frank
Sinatra cantándole a cualquier avenida.

Ay, Daiquiri, que crees eclipsar
a Cuba libre con tu sabor a limón,
que pretendes endulzar con tu ron
mientras bailas suavemente.

Ay, Ruso blanco, que ni eres ruso
ni eres blanco, que conquistas
con tu licor barato, que te haces
el interesante para pasar el rato.

Ay, Gin-tonic, que tu lima clásica
enamora, que vuelves a causar sensación
con tu galantería, que eres el maestro de
las tertulias y de la cortesía.

Ay, Caipirinha, que no sabes cómo sacarle
partido a tu simpleza, que crees ser
exótico y no llegas ni a Margarita,
que tratas a una dama con demasiada ligereza.

Ay, Sex on the beach, que gustas demasiado,
que te despiertas en la orilla sin ropa
y destapado, que ahora el amanecer
se bebe con tequila y granadina.


domingo, 18 de enero de 2015

Picardía




Me incitas cuando desenredas
el aire ondulado que sopla del norte.

Me intimidas si desnudas la mirada
de la prolongación de mis cuencas parisinas.

Me encanta que me calles
erosionando mi huerta de regadío.

Me enamoras cuando le susurras a Amiens
y bajas lentamente por Compiègne haciendo cosquillas.

Me enloqueces si atraviesas la vasta llanura
de Aisne, pasando por verdes valles
hasta llegar a Septmonts: relieve ligeramente abombado.

Me seduce que sigas descendiendo
y cruzando la frontera entre Laon y Abbaye de Vauclair.

Me encandilas cuando haces un pequeño inciso
en el acantilado que conduce a Soissons.

Me fascinas si aterrizas en la bahía
que se abre a la planicie marítima,
dando lugar a cursos fluviales de clima templado.

Me divierte que avances hacia el sur
y dejes atrás las precipitaciones y los pantanales.

Me apasiona cuando acaricias la tierra fértil
que se extiende hasta el sur del sur inexplorado.