sábado, 16 de abril de 2016

Los lunes al Aisne



Como cada lunes, Lorenzo aparece por el este
del balcón, y me despierta con disimulo y sin minutero. 
Aún persiste la migraña y el aliento a Ballentine’s. 
Pocas horas hemos dormido, Lorenzo. Unas míseras
cinco horas intentando pegar pestaña, pero es más 
fuerte el eco del grito de la madrugada. Una madrugada 
que se acostó a voces y desquiciada. Una madrugada que 
poco soporta Catalina, pues el eco se apodera del silencio 
y de sus sueños. Ya hasta son confusas las pesadillas, 
ya hasta se perdió el eclipse entre la noche y el día. 
Y qué triste te ves, Catalina, con ojeras, recitando el mismo
romancero cada lunes a medianoche. Y qué poco entienden
Lorenzo y sus secuaces, ni una mísera octosílaba. Normal,
ya ni cantares de gesta saben. Solo saben de juegos de guerra.
Ay, Catalina, que se adueñan de ti los suspiros, la angustia 
y la rebeldía, mas razón tienes al protegerte de fantoches
de cuarta cantando a ritmo de bulería. Y así pasan los días y las noches, 
de pulso en pulso y de batalla en batalla. Y así pasan los días, de 
partida en partida y de quizás en quizás. Al borde del río Aisne, 
como cada lunes.


martes, 15 de marzo de 2016

Corazones negros



Permitiste que me ahogara en una orilla 
ya hundida, y bombardeaste una casa, 
un hogar, una familia.

Cortaste mis alas a cambio de un puñado
de avaricia, y te lavaste bien las manos
en la frontera con Turquía.  

Varaste mi perseverancia, mi lucha diaria 
y mi ilusión desganada. Firmaste el tratado 
de la intolerancia.

Arrebataste mi identidad, mis sueños
truncados, y me robaste mi billete de ida 
y vuelta: la libertad.

Traicionaste mi confianza entre Macedonia
y Grecia, y me dejaste a la intemperie de 
una Europa hostil y destructiva.



*A los que buscan refugio

viernes, 12 de febrero de 2016

California King Bed



Es la corriente que nos separa, 
pero que nos vuelve a unir en una embarcación 
que se hunde sin remedio. 

Es el ecuador entre los hemisferios:
el norte, testarudo como ninguno,
y el sur, cálido como él solo. 

Es la frontera que decide qué pie entra, 
si el derecho o el izquierdo. O si hay refugio 
para un último beso desterrado. 

Es la división de los polos:
el negativo, que todo lo recrimina,
y el positivo, que todo lo justifica. 

Es la línea de la tensión sin medida, 
de espaldas que se miran, de corazones cuarteados,
de lágrimas mudas, de versos desvelados. 


miércoles, 13 de enero de 2016

Mi determinante



Podría bajar la luna, atarla fuerte 
y dejar que se sonrojase en el balcón. 
Que tu boca fuese el principio 
y el final de una canción. 

Que no me sulfuro a menos que lances 
dagas directas al paredón.
Podría cantarle al ruido para enloquecer 
al silencio con una dosis de determinación.

Que no me respondas si no tengo pregunta,
que ya sé lo que viene después.
Que no me restes la suma de la resta, 
que ya ando del revés.

Que no soy de cifras ni de decimales, que soy 
de letras y no sé calcular 
la distancia entre nuestros pies. 
Que tuyo es el determinante y mío también lo es.


domingo, 22 de noviembre de 2015

Vino en Bataclán



Ignoramos la enología universal 
y nos dejamos llevar por mostos de cuarta o
simples botellas sin molestarnos en 
leer la etiqueta. 

Solo distinguimos entre vino tinto, blanco o 
rosado. Mientras tanto, cubrimos con velo al albillo, 
al atabernado, al de garnacha… Y, sobre todo, 
silenciamos al peleón, que es el ordinario. 

Nos conformamos con un buen vino de mesa 
sin tener en cuenta el origen ni la fermentación, pues 
poco importan la uva o su clasificación. Crianza, reserva 
o gran reserva ya son palabras mayores.

Y al demonio con el año, el lugar, el racimo, la vendimia o 
la elaboración. Y que se abstengan los paladares exquisitos 
y demás bataclanes, que ya se encargan los grandes enólogos 
de encorchar bodegas y de embriagar hermandades. 



lunes, 26 de octubre de 2015

Cuando nada es suficiente



Podrás cambiar de marca de champú, 
echar más o menos sal que antes,
llegar más temprano que tarde…
Pero el cepillo no cambia de lugar.

Podrás echar abajo el muro de Berlín, 
derribar murallas,
cruzar fronteras…
Pero siempre quedará alguna barrera.

Podrás quebrarte la voz,
estrujarte los sesos,
arrancarte el pecho…
Pero el elenco de palabras sigue igual. 

Podrás cambiar de banda sonora,
de muebles,
de ambiente…
Pero el sol nunca se esconderá por el este. 



*A la violetera

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Equilibrio



Aquello que creemos (im)posible:
conseguir el punto exacto de la medida deseada
cuando la delgada línea que separa dos océanos
es imperceptible.

Cortar en partes iguales
es compensar la balanza de las dudas
mientras buscamos el toque (im)perfecto
y la palabra adecuada entre berenjenales. 

Dos terrones de azúcar cuando 
el cuerpo nos pide salado
y el corazón, tres cucharadas.
La cabeza asiente negando. 

Conocer tu universo, 
tu polo más sureño 
y transportarte a la luna 
sin quebrar tu infinito reverso.